Internacionalizar no es exportar.
Es común confundir o utilizar como sinónimos los conceptos de internacionalización y de exportación, sin embargo ambos entrañan conceptos que, a pesar de ser similares y estar interrelacionados, son esencialmente distintos.
Por un lado, se entiende como proceso de exportación al proceso que deben llevar a cabo los negocios, empresas, personas o incluso países para poder enviar productos o servicios fuera del mercado nacional. Este proceso incluye, a grandes rasgos, un análisis previo de alternativas para seleccionar a qué mercado exportar, el armado de un contrato de exportación con un importador que se encuentre en el mercado destino, la organización, puesta en marcha y coordinación de la producción, el transporte, la recepción y distribución de la mercadería, y todos los trámites formales necesarios para que la exportación tenga lugar.
En otra entrada se han especificado los conceptos básicos a tener en cuenta a la hora de exportar.
Por otro lado, el concepto de internacionalización económica hace referencia al proceso mediante el cual se logran eliminar las barreras al libre comercio, de forma tal que este se pueda expandir a nivel mundial. Algunas herramientas para lograrlo son los acuerdos comerciales y las preferencias arancelarias, entre otras. Cuando se da este proceso, las empresas de distintos países a lo largo de todo el mundo pueden extender sus actividades hacia otros países, saliendo así de su ámbito geográfico natural. Las principales ventajas de este proceso, además de la apertura a nuevos mercados, incluyen: aumento de la competitividad, mayor crecimiento, la posibilidad de consolidar la marca y el producto o servicio, y menores costos.
A partir de ambas definiciones, podría decirse que la internacionalización económica es condición necesaria para los procesos de exportación. Asimismo, para poder llevar adelante ambos procesos es indispensable:
- Conocer el mercado internacional: El mercado objetivo, el segmento de clientes, sus preferencias, la cultura, el poder adquisitivo de los consumidores, los precios de productos similares y todas las variables que afecten el proceso.
- Conocer la normativa comercial: Cada país tiene sus propias leyes regulatorias y es imprescindible conocerlas antes de realizar cualquier acción.
- Conocer los socios comerciales: Ambos procesos requieren, usualmente, de socios comerciales y distribuidores externos a la empresa. Es necesario contar con toda la información relevante sobre posibles socios o distribuidores antes de seleccionar y firmar un acuerdo con alguno de ellos, de forma tal que se eviten posibles conflictos o ineficiencias en el futuro.
- Conocer el personal cualificado: Para realizar ambos procesos se necesita personal profesional, capacitado para realizar las tareas que sean necesarias en las distintas áreas. Por ejemplo en el sector de marketing, de finanzas o legal, entre otros.
Por último, cabe destacar que el proceso de internacionalización lo pueden realizar dos tipos de empresas: las exportadoras y las transnacionales. Para este artículo son especialmente relevantes las primeras. Como se menciona anteriormente, la internacionalización le permite a las empresas poder exportar productos o servicios hacia otros países, aumentando así sus ingresos que, a su vez, pueden estar en una moneda más fuerte que la del país de origen, por lo que dichos ingresos representarían una base fuerte para la estabilidad y sustentabilidad de la empresa.

Todo esto sin mencionar que, de realizarse la exportación de forma exitosa, la marca y los productos o servicios que se ofrezcan acapararán cada vez una mayor porción del mercado mundial, volviendo a la empresa más competitiva y brindando la posibilidad para que esta continúe expandiéndose.


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